Manzana en Estragón y Vino Blanco

Las memorias de mi niñez y juventud me dicen que lo que entiendo hoy como algo exótico, no existía en aquellos tiempos. En nuestro jardín podía cosechar bananas, limones, naranjas, mangos, panapén, guanábanas, tamarindo o granada, todos con mis propias manos, y si viajaba algunos kilómetros, podía igualmente cosechar cocos y tomar su agua o cosechar caña y tomar melao. Con estos solo he mencionado algunos de los productos que solía cosechar. Sin embargo, hubo una fruta que complació mi paladar, mi nariz y mis ojos de tal forma, que era mi predilecta.

Una fruta singular implica seducción entre los sexos, es verde, roja, amarilla, agria, dulce, dura y pastosa, y mantiene médicos a la distancia. La planta malus miller linnaeus nos da la maravillosa manzana.

Desafortunadamente llegó el momento en el cual las primeras reacciones alérgicas comenzaron y de un día al otro tuve que dejar de comer mi fruta favorita. Fue después de unos veinte años que tomé la decisión, ninguna alergia decide lo que como, sino yo mismo. Este fue el momento donde comencé a cocinar con manzanas y mas tarde comencé a usarla para platos dulces. Es así como la manzana volvió a ser parte de mi nutrición, aun cuando el cocinar la fruta reduce sus valores nutritivos. Por supuesto ahora son ellas también parte de mi universo de café y repetidamente experimento con ellas, especialmente en platos dulces.

Hay combinaciones con manzanas que aparentan ser muy lógicas, probablemente por la frecuencia con que se usan o por las cantidad de culturas que cocinan con ellas. Ejemplos son la canela, la vainilla, el anís, los clavos o la nuez moscada. Pero la creatividad y la inspiración son como el oxígeno – siempre  presentes, sin haber recibido una llamada. Así llegó la idea, que la manzana con el estragón – artemisia dracunculus linnaeus – contribuirían a una combinación perfecta.

Se toman un par de manzanas, sin semillas ni corazón, manteniendo las frutas completas. Esta receta se puede realizar usando diferentes clases de manzanas, de las cuales hay muchas. Ponga las manzanas en un molde con vino blanco, suficiente para cubrir una tercera parte de las frutas – unos 300 ml – y  acompañado de 150 gramos de azúcar, una cucharadita de expreso y las hojas de una ramita de estragón, se pone en el horno a 180°C por 45 minutos. Durante el tiempo en el horno se recoje repetidamente el vino con una cuchara y se echa encima de las manzanas para mantenerlas mojadas.

Al final se puede batir un poco de crema con gin o con ron y se sirve con la manzana horneada. Limites no existen.

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Manzana con estragón y expresso en vino blanco

 

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